El río Ortiga, todo un caudal de historia y cultura

A lo largo de su recorrido se hayan yacimientos y hallazgos arqueológicos de varias civilizaciones

El yacimiento de Hijovejo es una muestra de la presencia romana eln los alrededores del Ortiga
CULTURA

Nace en la Sierra de Argallén, límite natural entre las comarcas de La Serena y Campiña Sur, desembocando en el Río Guadiana a la altura de Medellín, con un recorrido de curso de 62 kilómetros y una cuenca hidrográfica de 457 km2, que discurre en buena parte por la parte occidental de la Comarca de la Serena adentrándose en las Vegas Altas a través de la Sierra de Las Cruces.

El componente litológico por el cual discurre viene definido principalmente por el granito, de ahí su escaso encajamiento, dejando en contraprestación excelentes "marmitas de gigante" realizadas por la fuerza erosiva del río sobre las lanchas graníticas y apreciables en la zona del Puente de La Pared (La Haba). Otro componente geomorfológico interesante está representado por el pie de monte que se situa al oeste del río, y que está conformado por arcillas y cantos cuarcíticos (las denominadas "rañas"). Su importancia radica en el encajamiento que en este pie de monte hacen los afluentes de su margen izquierda, tal es el caso del Arroyo Arrazauces, a la vez que se encauzan siguiendo la línea de contacto litológico de pie de monte y granito conformando un interesante patrón de asentamientos prehistóricos, protohistóricos e históricos. Su principal valor medioambiental está caracterizado por el biotopo de humedal, acompañado de un interesante bosque de galería en determinadas zonas, y que ha llevado a catalogar como Lugar de Interés Comunitaria a una buena parte de su curso. La catalogación de L.I.C., y su inclusión en la Red Natura 2000, comprende desde su nacimiento hasta el denominado "Puente de Los Grajos" sito en la EX342 en la cercanía del cruce de Magacela.

El componente arbóreo viene definido principalmente por especies tales como el chopo y el álamo. Entre las arbustivas destacan las adelfas, eneas y zarzas.

La ictiofauna aparece representada por diversas especies entre las cuales destacan la lamprea de río, el barbo, la colmillejas y el jarabugo.

Entre los anfibios, reptiles y crustáceos destacan la rana, el galápago leproso, la culebra de agua y el cangrejo americano.

Entre los mamíferos requiere especial mención la nutria, visible en el Ortiga y en sus afluentes, y basando principalmente su dieta en el cangrejo americano.

La avifauna cuenta con un amplia representación de especies, algunas tan significativas como la garza real, el abejaruco, cigüeña blanca, polla de agua, martín pescador, así como diversas especies de anátidas entre las cuales aparece el ánade real.

Historia

Desde el punto de vista histórico, el río Ortigas junto con su afluente Cagancha crea un interesante corredor de comunicación que vincula la depresión del Guadalquivir con el vado del Guadiana en Medellín a través de la zona occidental de La Serena, configurando una vía de articulación territorial que desde el periodo neolítico ha supuesto un importante trasiego de gentes y culturas cuyos exponentes materiales son visibles hoy día.

Perteneciente al neolítico aparece un estupendo menhir, actualmente expuesto en el Museo del Granito de Quintana de la Serena, el cual se localizó en la margen derecha del Arroyo Arrazauces, afluente del río Ortigas. Está realizado en granito y tiene una altura de 2,75 metros.

De la protohistoria destaca muy especialmente el periodo orientalizante articulado en torno al río y a su afluente el arroyo Cagancha, así en la margen izquierda de este último se localiza el yacimiento de Cancho Roano, datado entre los siglos VIII-IV a.d.C., y hoy día uno de los grandes referentes arqueológicos a nivel nacional e internacional. Se vuelve a localizar orientalizante en el cerro de Medellín, o la más reciente localización de un túmulo perteneciente a este periodo cultural en la ribera derecha del río Ortiga, en las cercanías del poblado de Docenario.

En la margen izquierda del río, a la altura de Docenario, se ubica la denominada "Cueva del Valle", oquedad sobre los cantiles cuarcíticos y que acogió un santuario prerromano posteriormente romanizado como atestigua inscripción latina realizada en la roca de la cueva, y que muestra el sincretismo religioso que tuvo lugar en esta parte de Extremadura con el proceso de romanización.

Una cuestión interesante y cuyo debate aún no ha sido cerrado es la ubicación de la mansio romana Artigi mencionada como tal en el Itinerario Antonino y ubicándola en el Iter Cordubam ab Emerita entre Mellaria y Metellinum, localizadas éstas últimas en Cerro Masatrigo (entre Bélmez y Fuenteovejuna) y Medellín respectivamente.

Un elemento a destacar es la ligazón del río Ortiga con el inicio de la romanización de Extremadura. Proceso que arranca con la fundación de Medellín (Colonia Metellinensis) en el año 79 a.d. C. por el cónsul Quinto Cecilio Metello en el contexto de las Guerras Sertorianas. Junto a ello aparecen una serie de recintos fortificados, mandados construir por dicho cónsul para la protección de la minería de plomo y plata de la comarca de La Serena, con especial concentración de recintos en el eje del río Ortigas, destacando por su cercanía  a éste y  sus dimensiones la fortaleza de Hijovejo, construcción ciclópea actualmente puesta en valor y visitable.

En el periodo romano hay una interesante concentración de villae romanas en ambas riberas del Ortiga, así son significativas en la zona de Quintana de la Serena, siguiendo en buena parte el modelo establecido por el agrónomo romano Columela en su "Re Rustica" ("Sobre la Agricultura"), buscando la cercanía de cauce fluvial y zonas de monte para avituallamiento de caza y pesca como complemento de dieta. Se localizan interesantes muestras de prensas olearias romanas  a ambos márgenes del río que demuestran la importancia que debió de tener la producción oleícola, perceptible también en la pervivencia  de determinados topónimos ligados a lagares y elaboración de aceite, tales como "agarejo" (lagar>lagarejo>agarejo), "Arroyo Angarilla" (angarilla: palos colocados a lomo de la caballería para transporte de las aceitunas) o Laguna del Aceite, y que están en relación directa con estas prensas olearias. Prueba de los usos agropecuarios de  estas villae son los diversos molinos romanos localizados en las márgenes del río Ortigas.

Especial importancia tienen los diversos diques de contención apreciables en el cauce del río, sobre todo en la zona cercana a su confluencia con arroyo Cagancha. Muestran un trazado paralelo al cauce del río con la finalidad de proteger de crecidas.

En cuanto al componente cultural que aparece junto al río o zonas aledañas ofrece un amplio un amplio y diverso muestrario de patrimonio rural, con datación cronológica que va  del periodo romano a periodos no lejanos del siglo XX y que respondían a modelos agropecuarios hoy día en desuso.

Destacan los diversos puentes que se sitúan sobre el cauce. De época romana aparece el puente de acceso a la ermita de La Antigua, al menos su basamento tiene toda la traza de esta tipología. De finales del medievo e inicios del  moderno son el Puente de La Pared, también cercano a la ermita de La Antigua y el Puente de Matarratas en Medellín. Datado en el siglo XIX, según reza inscripción que lo vincula al reinado de Isabel II, es un estupendo puente localizado en las cercanías de La Guarda y cuya función estuvo ligada a la comunicación para el ganado trashumante puesto que se sitúa sobre la vía pecuaria que procedente de Campanario se dirige hacia la zona de invernada en la Sierra del Forcallo y de las Cruces.

La presa de Zalamea construido sobre un pequeño portillo que el río abre en una zona de pequeñas serrezuelas, data del siglo XVIII, mandada construir por el marqués de Casa Mena con la misión de poner en funcionamiento los diversos molinos que se sitúan aguas abajo.

Los molinos harineros aparecen en una alta concentración a lo largo de su curso, con un total de 18 molinos, regulados por dicha presa. Todos ellos cuentan con azudes para derivación del agua hacia los rodeznos de molienda. Su datación cronológica se corresponde con el siglo XVIII y XIX. Por otra parte, el almacenamiento de agua para la activación de estos molinos supuso una serie de contenciosos con los vecinos en su pugna por el agua para riego y abrevar el ganado, que se tradujo en la apertura de la Charca de Zalamea de San Juan (24 de junio) a San Miguel (29 de septiembre).

Un elemento de singular importancia es la Ermita de La Antigua ubicada en las cercanías del río, en su margen izquierda y datada en el siglo XIV. Está  construida sobre antiguo asentamiento romano y altomedieval como demuestra la epigrafía latina de la zona y restos arqueológicos cercanos.

En cuanto a los aprovechamientos tradicionales hoy día perdidos, hay que mencionar el "enriamiento" del lino, apareciendo reflejado en las Ordenanzas de Don Juan de Zúñiga para las Siete Villas de la Orden Militar de Alcántara, con mención del Ortigas. Otros usos estuvieron ligados a las antiguas fábricas de curtidos, localizadas especialmente en su pequeño afluente conocido como "Arroyo del Tío Pepe" que en su recorrido por el casco urbano de Quintana de la Serena acogía tres curtidoras que se nutrían del agua del arroyo todas ellas datadas de finales del siglo XIX.

Usos ya perdidos fueron la recolección de la planta de la enea para la fabricación de sillas, y los cañaverales, utilizados como soporte de cubiertas en muchos ejemplos de arquitectura popular de la zona.