El club senderista Quintana da la bienvenida al nuevo año acumulando más de 200 socios

Los socios durante la convivencia del pasado 15 diciembre. :: /CEDIDA
Los socios durante la convivencia del pasado 15 diciembre. :: / CEDIDA

El plazo para formar parte del club permanecerá aún abierto hasta el próximo 31 de enero

María Fortuna
MARÍA FORTUNA

El club senderista Quintana con más de tres años de actividad, ya se ha asentado como una de las agrupaciones más sólidas y estable en la localidad. El pasado 2018 lo cerraban de igual manera que cada diciembre con una convivencia de todos los socios el día 15. En esta ocasión fue en el local de la peña flamenca debido a las bajas temperaturas.

Allí almorzaron y pasaron la tarde haciendo memoria de los senderos recorridos durante el año junto con imágenes que les recordaron momentos y anécdotas.

Pero lo cierto, como dicen, es que lo bueno siempre está por venir y de esta manera, el club iniciaba el 2019 recibiendo la noticia de que tras todos los trámites pertinentes que habían realizado los pasados meses, ya formaba parte de la Federación Extremeña de Deporte y Escala. «Este paso ha sido un avance más en la consolidación de nuestro club porque ahora ya formamos parte del organismo de Deporte de la Junta», explica Patxi Romero, presidente del club.

Además, por si fuera poco, el club estrena año con un aumento considerable de socios «Éramos antes 177 y en lo que llevamos de enero ya se han inscrito 33 más. El plazo para apuntarse estará abierto hasta el 31 de enero, que será cuando veamos los que han podido darse de bajas y las nuevas altas que será cuando hagamos un recuento de manera más certeza sobre el número», explica.

Por último, y en materia de actividades, el club se estrenó viajando hasta la Piornal situada en el Valle del Jerte para vivir el Jaramplás, la fiesta más típica de esta zona. Esta está protagonizada por un personaje, vecino del pueblo, vestido con una chaqueta y pantalón de los que cuelgan una multitud de cintas multicolores y a los que el resto de vecinos lanzan nabos. La fiesta dura cada año hasta que Jarramplas aguanta.