Devoción en las calles de Quintana durante la Semana Samana

Justo después del momento en el cual 'la Verónica' limpió el rostro de Cristo. /M. FORTUNA
Justo después del momento en el cual 'la Verónica' limpió el rostro de Cristo. / M. FORTUNA

Pese a las continuas amenazas de lluvia y un clima inestable, todos los pasos de las distintas cofradías pudieron salir en procesión acompañados por cientos de feligreses

María Fortuna
MARÍA FORTUNA

Tras varios días desde el fin de la Semana de Pasión se puede hacer un balance muy positivo sobre su desarrollo en la localidad. Finalmente el tiempo, permitió, con breves momentos de lluvia, que salieran a la calle las cofradías y los pasos en su totalidad, aunque hubo algunos, que al comenzar las primeras gotas acortaron el recorrido y se marcharon a la parroquia de Nuestra Señora de los Milagros para evitar daños en las veneradas e históricas imágenes.

Como cada año, la Semana Santa comenzó el Domingo de Ramos, con la tradicional procesión de 'palmas'. Pero previamente, y por tercer año consecutivo el día anterior, sábado, se celebró el pregón inaugural. Este año la quintanense Inocencia García Hidalgo fue la encargada de leerlo, siendo la primera mujer en hacerlo desde que comenzó a hacerse.

Tras dicha lectura y con el sonido de cornetas y tambores se hizo entrega a los feligreses que se dieron cita en la parroquia de la revista en la que participan todas las cofradías anunciando los horarios y la historia de cada una de las cofradías que protagonizan la Semana de Pasión en Quintana.

Volviendo al Domingo de Ramos, el párroco Antonio Nogales, tras la bendición de las ramas procesionó acompañado de centenares de niños que sujetando palmas representaban la entrada de Jesús en Jerusalén junto a sus apóstoles.

A partir de ese momento durante una semana entera los vecinos de la localidad vivieron una de las fechas más importantes del calendario cristiano, que además sirvió como cada año de reencuentro entre familiares y amigos. El buen ambiente se apreciaba en las calles y pese a que la lluvia generaba cierta inquietud porque aparecía de manera intermitente, no supuso impedimento alguno para que los vecinos disfrutaran de la semana.

Por su parte, el lunes, el martes y el miércoles se celebró el Triduo al Nazareno y la ofrenda de honores de la cofradía. También tuvo lugar la misa en honor de los cofrades fallecidos y el posterior besamanos.

De manera paralela también se llevó a cabo la ofrenda floral a la Virgen de los Dolores, el martes a Jesús Amarrao y el miércoles a Jesús Nazareno. Dichas flores fueron las que después vestieron el paso y acompañaron a las imágenes en las distintas procesiones.

Jesús 'Amarrao' va al encuento de su madre, la Virgen de los Dolores
Jesús 'Amarrao' va al encuento de su madre, la Virgen de los Dolores / .M.FORTUNA

El Jueves Santo comenzó con una misa a las 18:30 horas, previa a la procesión de 'El Amarrao', que representa el momento en el que Jesús recibe los azotes en' la columna mandado por Caifás, uno de los líderes de la conspiración que ordenó su muerte. Esa tarde el sol hizo brillar el manto de la Virgen de los Dolores que esperó en la Plaza de España la salida de su hijo ante la atenta mirada de centenares de vecinos allí congregados. Tras acercarse a ella, 'el Amarrao' emprendió su camino mientras su madre, detrás, lloró el calvario de su hijo, en un recorrido conjunto por las calles de la localidad.

Emotiva salida del Nazareno

Con la llegada de la media noche, cientos de personas se fueron congregando un año más de nuevo en la Plaza de España para asistir a la emotiva salida del Nazareno. Pasadas las doce de la noche, las luces se apagaron, un silencio sepulcral se apoderó del lugar y las puertas se abrieron poco para ver salir al Nazareno. Junto a él, las mujeres ataviadas con elegantes mantillas, penitentes con las cruces y la Verónica, que protagonizó uno de los momentos más emotivos al limpiar el rostro a Cristo y mostrarlo en el paño.

En ese momento los nervios y emoción contagiaron a todos los presentes que esperaban impacientes hasta que la puerta de la parroquia se abre dejando ver los primeros atisbos de la venerada imagen. Entonces salió el Nazareno ante la atenta mirada de cientos de vecinos que rompieron, como es tradición, el sepulcral silencio con una gran ovación al alzar la imagen mientras arrancaron las primeras notas de las trompetas.

Santo Entierro

El Viernes Santo con nubes en el cielo que presagiaban lo peor, comenzó con el traslado del Cristo en la Urna a la parroquia seguido por el Santo Vía Crucis. Se rezó uno cantado que guarda muchos años de tradición, de igual manera que los dos últimos años. «Se ha rezado todos los viernes de la Cuaresma hasta el próximo viernes», explica Nogales.

La Urna del Santo Entierro saliendo de la Parroquia. </p><p>
La Urna del Santo Entierro saliendo de la Parroquia. </p><p> / M. F.

A las 19:00 horas se celebró la Pasión del Señor y finalmente la lluvia dio tregua y de manera seguida comenzó la procesión de 'El Santo Entierro' en la que procesionó la Urna de Cristo acompañada por la Virgen de los Dolores.

En la media noche del viernes la Virgen de la Soledad, que llora la ausencia de su hijo, recorrió las calles de la localidad acompañada por numerosos vecinos que hicieron frente al frío en la procesión. Esta imagen, custodiada en la casa de Isabel Gómez- Coronado, remonta su origen a la década de los años 20, a la vez que comenzó la cofradía.

Por su parte, el Sábado Santo tuvo lugar la Vigilia Pascual en el templo parroquial, la celebración litúrgica que conmemora la Resurrección de Jesús. «Es la celebración más importante del año en el mundo cristiano, y en todas ellas tiene un ritual muy semejante que incluye los símbolos de la luz y el agua, dado que en la antigüedad se recibía el bautismo en este acto», explica el párroco quintanense.

Por último, llegado el El Domingo de Resurrección se celebró la tradicional procesión de El Encuentro con el Cristo Resucitado portado por hombres y la Virgen de la Aurora por mujeres a las 10:30 y de manera seguida tuvo lugar la Misa Pascual que puso punto y final a una Semana Santa quintanense que pese a que el tiempo fue inestable, se pudo vivir en la calle con el fervor de sus feligreses.