"Quien olvida sus orígenes pierde su identidad, soy extremeña y vasca''

Rafaela Romero Pozo, extremeña de nacimiento y forjada profesionalmente en Euskadi, actualmente es la portavoz del Grupo Socialista en las Juntas Generales de Guipúzcoa

Rafaela Romero en un acto reciente con Alfredo Pérez Rubalcaba
GENTE CERCANA

Pepe Caballero; ¿Se considera Extremeña, vasca o las dos cosas?

 Rafaela Romero; Quien olvida sus orígenes, pierde su identidad. Soy extremeña y vasca.

Extremeña, no sólo por nacimiento, sino por sentimiento. No entiendo mi vida, mi personalidad y mi identidad sin mi tierra extremeña y sin mi sentimiento de pertenencia a ella.Soy extremeña porque allí está mi gente, mis emociones y mi esperanza.

Soy vasca porque es la tierra en la que me he criado, educado,  formado y  desarrollado la mayor parte de mi vida adulta.

En tierra vasca nacieron mis hermanos. De la tierra vasca es otra de las personas más importantes de mi vida, mi marido. Y de esta tierra vasca, es lo mejor que tengo en mi vida, mi hija María, de 11 años, nacida en San Sebastián, aunque de corazón también extremeño.

A Euskadi he dado mi compromiso durante más de veinte años (tenía 16 cuando ingresé en las Juventudes socialistas, 18 en el PSOE y 23 cuando salí elegida concejal en Mondragón y parlamentaria en las Juntas Generales de Gipuzkoa).Más de 20 años luchando con mucha más gente - socialistas, populares y ciudadanía para ganar la libertad, la paz y la no violencia contra ETA

Como dijo una vez mi  Guillermo Fernández Vara,  amigo querido y Ex presidente de la Junta, los emigrantes extremeños no tenemos el corazón partido, sino que lo tenemos tan grande que tenemos amor y compromiso con nuestras dos tierras. En mi caso, Extremadura y Euskadi.

P.C. ¿Cómo fue meterse en política en un lugar tan complicado y más, con el partido al que pertenece?

R.R.Cierto es que llevo el compromiso socialista en la sangre y en la historia de mi familia. Mi amor al trabajo, a la lucha por la igualdad, la libertad, el progreso, esto es, mi  compromiso político de izquierdas y socialista es algo que está en mi ADN ideológico. Mi familia - abuelos, tíos, primos maternos de Quintana de la Serena - es de tradición socialista:

Así salí porque no podía ser de otra forma.

 Entre en política en Euskadi por todas esas grandes luchas de la izquierda que mis abuelos - Petra Sánchez y José Pozo - me enseñaron. Pero entre también porque no podía cerrar los ojos como la mayoría de la gente que me rodeaba, ante los crímenes de ETA.

 Porque sentía y sufría cuando veía que en Euskadi se perseguía con la pistola, las bombas, la amenaza, el desprecio y el silencio a los ciudadanos que no compartían la ideología de ETA y los que le apoyaban.

Porque no me gusta que haya ciudadanos de primera y de última clase. Porque me gusta la libertad, porque sin libertad no hay vida y porque la paz y la libertad es algo que merecemos todos, y no sólo los elegidos.

Pertenezco a un partido, el socialista, que sufrió, junto con el resto de la izquierda, uno de los holocaustos más hirientes de la reciente historia de Europa, la dictadura franquista. Nos persiguió y mató Franco y los suyos y  después nos persiguió ETA.

Porque el compromiso de los socialistas con los derechos y libertades de  hombres y mujeres, no tiene ni precio ni miedo.

Si luchamos contra Franco, teníamos que luchar contra ETA. Para es un orgullo ser socialista en Euskadi. Ni me oculto, ni lo oculto. Hemos protagonizado junto al resto de demócratas la derrota de ETA, con muchas lágrimas, mucho sufrimiento, mucho olvido, mucha soledad y mucho dolor; sacrificando nuestra vida, nuestra libertad y la de nuestros hijos. Pero ha valido la pena. Los hemos derrotado y les haremos desaparecer. Prometido

P.C. ¿Cuál es la diferencia de estar en política en el País Vasco y Extremadura desde su punto de vista?

R.R.En Euskadi hemos tenido una lucha democrática contra ETA y los violentos que han lastrado el futuro de Euskadi, su desarrollo como sociedad, pero también la vida política. Envidio el debate político extremeño, más centrado en los problemas reales de la gente, más en esta época de crisis: creación de empleo, vivienda, ayudas sociales, educación, sanidad, desarrollo económico, innovación, derechos sociales...

En Euskadi no sólo hemos tenido que luchar por tener derecho a vivir y a participar en política y en la sociedad en condiciones de igualdad; sino que el sentimiento nacionalista, y el monotema de los nacionalistas  - no sólo de Batasuna sino también del PNV, otros nacionalistas e incluso Izquierda Unida de Euskadi - sobre quién es más vasco y como ser mejor vasco, ha desgastado fuerzas para preocuparse de los problemas reales de la gente.

P.C. ¿Con qué regularidad visita Quintana?

R.R.Cada vez que puedo. Verano, navidades, semana santa, puentes, festivos...

Tengo mi familia, mi casa y mi vida también allí.

Es mi otra casa porque es mi tierra. Esto es, no voy de vacaciones, que también, sino que voy a mi casa, a mi casa, pero también la de mi hija, a la que he enseñado a amar a sus dos tierras, la vasca y la extremeña y he tenido la fortuna de que sea una morenaza extremeña que vive con normalidad lo de sentirse de Euskadi y de Extremadura.

P.C. ¿Cuál es su opinión sobre el desarrollo social y económico de Quintana de la Serena?

R.R.Quintana de la Serena ha sufrido una evolución evidente, notable y  destacada. Antes de hablar del desarrollo económico, me gustaría destacar la evolución social producida en los últimos 30 años,  la alta formación y capacitación de las nuevas generaciones (destacando su conocimiento y vinculación a la red de redes, internet, a las nuevas tecnologías; el nivel de ciudadanos y ciudadanos licenciados y titulados medios y superiores; el estudio y aprendizaje de los idiomas y su cada vez más amplia visión del mundo).

El desarrollo económico ha sido también notable, si bien la fuerte y grave crisis económica que sufrimos ha afectado de forma notable a dicho desarrollo, incrementando los niveles de desempleo y afectado a la calidad de vida de las familias; pero Quintana y Extremadura ha salido de situaciones peores en términos económicos y de desarrollo. Acordémonos cuando perdimos a más de la mitad de nuestra gente, gente que como yo, emigro fuera de Quintana; una época en que Quintana no tenía ni inversiones, ni apoyos, ni salidas, ni proyectos de futuro. Bueno pues Quintana creció, se desarrolló, creó empresas, empleo y riqueza. Se procuró un futuro y contribuyó a situar a Extremadura en España, en Europa y fuera de ella, entre las primeras comunidades destacadas por su desarrollo en tan poco tiempo y de forma tan importante.

P.C. ¿Podría darme su opinión sobre las ventajas y los inconvenientes de vivir en Quintana y en Euskadi?

R.R.Son distintos lugares. Lo que ocurre en Euskadi es que históricamente hemos contado  con mayores ventajas económicas y  apoyo al desarrollo.

En  la época de la dictadura franquista en Extremadura sólo se hicieron pantanos y se creó pobreza, mientras a Euskadi les dio inversión y apoyo para la empresa, la industria y la consecuente generación de empleo y desarrollo.

Por tanto Extremadura partía de una mejor situación y además, ya en la época democrática, no contaba con una herramienta básica del desarrollo económico que  sí tiene Euskadi, un instrumento básico de los vascos que le permite, entre otras capacidades, diseñar sus impuestos, recaudarlos y gestionarlos de manera directa.

En todo caso yo no veo inconveniente o desventaja alguna a vivir en Extremadura. Es una tierra de futuro, con proyección, con posibilidades, con recursos humanos y logísticos y con capacidades. Espero que siga siéndolo y que mala gestión de las nuevas políticas de los actuales gestores conservadores no perjudiquen. Extremadura no se lo merece.

Rafaela, afirma con rotundidad que día tras día le gusta hablar de Extremadura, le enorgullece hacerlo. Nunca ocultó sus orígenes y nunca lo hará. Se siente mejor y es así porque es extremeña y vasca. "Todos los días me faltan palabras para promocionar, promover, destacar y admirar la tierra extremeña, el pueblo extremeño, su historia, su desarrollo, sus posibilidades, sus tesoros, su naturaleza, sus instituciones, su lucha por el progreso y su increíble evolución desde que se me obligó a salir de allí emigrando a Euskadi". Afirma.

Y concluye esta entrevista que ha tenido la amabilidad de concedernos que; "Extremadura sufrió una de las mayores tragedias que puede vivir un pueblo: la pérdida de su capital humano: mujeres, hombres, jóvenes y niños - a los que las necesidades y la pobreza impuesta por el franquismo y la falta de apoyo e impulso económico a su gente - que dejaron parte de su vida en esa marcha obligada y que dejaron así de dar su trabajo y compromiso por Extremadura de manera directa, dándolo en otras tierras, que tienen una deuda de respeto, consideración y agradecimiento a la tierra extremeña, que les proporcionó lo mejor que tenía, su gente".