Jerónimo Dávila, todo un ejemplo de superación

Ha sacado a su familia adelante a pesar de faltarle la mano izquierda

Jeronimo fue homenajeado hace unos días en el Día de la Personas con Discapacidad
GENTE CERCANA

Pero ese día no salía, confesaba estar un poco pachucho, prefirió quedarse en casa, la tele estaba apagada, sus nietas andaban de acá para allá y el sencillamente sentado hasta que comenzó a hablar de su pasado.

Jerónimo Dávila Ortiz tiene 86 años, desde muy pequeño ayudaba a su padre en las labores del campo, él se encargaba de cuidar a los cerdos que serian el sustento del año para su familia, era el único varón y tenía otras cinco hermanas.

Un día llegaron unos amigos al lugar en el que estaba pastoreando y llevaron unas granadas de la guerra, entonces nuestro protagonista tan solo tenía 13 años de edad. Comenzaron a desmontarla y explotó, todos salieron heridos y Jerónimo perdió la mano izquierda y un ojo.

Pero esta discapacidad no le impidió a salir adelante, con una mano menos, ha trabajado cuidando cabras y ovejas, porquero, guarda de fincas. Con una solo mano ha llegado incluso a trabajar cavando en el campo y hasta peón de albañil.

El tener una solo mano no le ha impedido manejar una carretilla llena de tierra, sacar escombros, hacer mezcla con u legón, etc. Pero además los maestros albañiles se lo rifaban para contratarlo.

Cuando trabajaba como él mismo recalca, en la finca de Antonio Gómez Coronado, los primeros sueldos siempre eran para el manigero y para él, eran los más merecidos.

"Lo único que no he podido hacer y me hubiese gustado ha sido segar a mano", nos comenta. Pero después ha hecho todo lo que se puede hacer para ganarse la vida, se casó pasando los 30 y es padre de tres hijos y abuelo de tres nietos.

Ha sacado a su familia adelante y se siente orgulloso de ello. Tanto en fincas como en obras y otras labores siempre lo han querido, nunca ha pedido a ningún compañero de trabajo que hiciese algo que  él  no pudiese hacer, en fincas y huertos hasta se encargaba de sacar el agua con un cigüeñal, algo para lo que hay que tener habilidad y destreza incluso con dos manos.

Ahora, a sus 86 años, Jerónimo Dávila continúa activo, sale de su casa y se va toda la mañana a un pequeño huerto en el que siembra para el gasto de casa. Allí siembra, riega, cava y lo cuida con mimo recordando que nunca ha necesitado a nadie para seguir adelante a pesar de su discapacidad.

"Penando estoy de no estar en mi huerto, como no vaya al campo no estoy a gusto",  confiesa. Lo suyo es hacer algo productivo, vive con su hija y su yerno y en la casa no falta de nada de lo que él mismo pueda producir.

El pasado día tres de diciembre, la Asociación de Quintana celebró el Día de las Personas con Discapacidad, se acordaron de Jerónimo para hacerle un pequeño homenaje, pequeño pero merecido por haber sido todo un ejemplo de superación.