Carlos Algaba; una vida en el escenario

Carlos en la casa de la cultura de Quintana, lugar donde comenzó su amor por el teatro /MARÍA FORTUNA
Carlos en la casa de la cultura de Quintana, lugar donde comenzó su amor por el teatro / MARÍA FORTUNA

Salió de Quintana en busca del sueño de ser actor, y lo ha hecho realidad a base de formación y trabajo

María Fortuna
MARÍA FORTUNA

Natural de Quintana y con grandes inquietudes culturales desde niño se marchó a Madrid con una maleta persiguiendo su sueño de ser actor. El pasado 2018 llegó al Festival de Cine de San Sebastián donde se presentó 'La noche nos lleva', la cual protagoniza y le ha impulsado a seguir apostando por una vida dedicada a las artes escénicas.

Apasionado, entregado y trabajador describen perfectamente a nuestro entrevistado. Carlos Algaba, quintanense de nacimiento, ha dedicado su vida a las artes escénicas. Tras comenzar a estudiar Ingeniería Química y posteriormente Psicología con un expediente de matrícula, se dio cuenta que quería apostar por su pasión: ser actor. Por ello, cogió una maleta y se marchó a Madrid donde estuvo varios días en una pensión asistiendo a castings para comenzar una vida de teatro. Más propio de cualquier película en el que el protagonista se va sin mirar atrás en busca de su sueño, Carlos Algaba con apenas 20 años apostó por ello.

«Los inicios no fueron sencillos, al llegar allí hablé con varias escuelas de teatro para comenzar a estudiar». Finalmente, hizo algunas pruebas y fue seleccionado en la Escuela de Interpretación de Jorge Eines donde comenzó a recibir clases para formarse como actor. «En esos años coincidí con la actriz Lluvia Rojo, muy conocida por su papel de 'Pili' en Cuéntame cómo pasó».

Compañía infantil

Tras cuatro años de formación, comenta que montaron una compañía infantil que estuvo actuando un tiempo en el Teatro Alfil de Madrid. «Tras ese tiempo actué en la obra Squash de Ernesto Caballero durante cuatro meses». Lejos de dejar de formarse, Carlos comenzó en Central del Cine con clases de formación y entrenamiento para actores profesionales. «Aquello es otro mundo porque te enseñan todo lo relacionado con la interpretación ante la cámara, para cine y televisión, los gestos, la vocalización, la respiración etc. Fue una experiencia muy enriquecedora. En esa época recibí clases de conocidas directoras como Chus Gutiérrez o Eva Lesmes, entre otros profesionales del cine». Fue ahí cuando comenzó realizando un par de cortos y su formación en cámara.

Pero nunca dejó de lado el teatro ni de ampliar su formación teatral. «Aprendí mucho de Arnold Taraborrelli. Él viene de las bellas artes, además fue coreógrafo de Lola Flores y otros «grandes» de la época, y por el que han pasado actores como Carlos Hipólito, Carmen Machi o Ely Azorín, Ana Belén entre otros muchos, por lo que era una maravilla recibir nociones suyas».

En su recorrido en el mundo del teatro también destaca su aprendizaje en la Escuela de Adán Black. «He entrenado mucho con él el estar en escena sin actuar, siendo tú mismo dentro de la situación que se esté contando. Es decir, aprender a interpretar sin parecer que lo estás haciendo, algo esencial para dar realismo a tu actuación».

Protagonista

Desde el pasado febrero es el protagonista de la obra 'Los hombres tristes' de Juan Jiménez Estepa estrenada en febrero. «Es una historia muy humana donde confluyen el amor, la soledad y la incomunicación en este caso con los padres. Algo que está de plena actualidad y donde las nuevas tecnologías y la rapidez de la vida han tenido mucho que ver».

En este punto de la entrevista Carlos se desnuda mostrando su lado más personal. «El pasado mayo falleció mi padre de repente, y yo había estado representando esta obra que precisamente habla de la relación con nuestros padres, de lo que nos pasa cuando se hacen mayores y de la muerte. Cuando volvimos al escenario en octubre pensaba que iba a ser incapaz por ser tan cercano a mi vivencia propia tan reciente, pero al contrario, ponerme en la piel de ese personaje me ha ayudado en el proceso de duelo», confiesa. Como proyectos futuros en teatro nos cuenta que está inmerso en la obra 'La medida exacta del Universo' que se estrenará en mayo.

Del corto al largometraje

Es inevitable hablar de la vida del actor, puesto que hoy en día no es sencillo hacerse un hueco en las grandes salas y es difícil llenar teatros incluso para actores consagrados. «Es muy complicado poder vivir de la interpretación porque es una profesión que genera mucha incertidumbre para todo tipo de actores. Hay rachas muy buenas y otras no tanto». Debido a este hecho, nos explica que él trabaja también en un hotel y esto le permite seguir haciendo lo que le gusta con una base económica sólida para vivir. «Aunque tengo claro que tarde o temprano me acabaré lanzando de lleno al mundo de la interpretación y me dedicaré enteramente a ello. Las ganas y la voluntad no me faltan».

La televisión ha sido otro de los géneros en los que Carlos ha trabajado, participando en exitosas series como 'Isabel', 'Cuéntame como pasó', 'Águila Roja' y 'Amar en tiempos Revueltos'. «Han sido capítulos esporádicos de los que tengo buen recuerdo. La televisión es un mundo diferente. Llegas nuevo a un equipo que ya viene funcionando con su propio ritmo y tú te tienes que adaptar a su forma de trabajo y estar a ese nivel. Es todo muy inmediato».

En su carrera también destaca una intensa trayectoria cinematográfica. Desde su salto a la gran pantalla en 2009 hasta 2017 ha protagonizado más de una decena de cortometrajes dirigidos la gran mayoría por David González Rudiez y algunos otros por Chus Gutiérrez y Juan Pablo Pérez-Padial. «Entre ellos destaco 'Hotel' 'El tratamiento' o '5 segundos' que ha tenido mucho tirón y ha sido premiado a mejor dirección en el festival Notodofilm 2015 de cortos online. También con él nos seleccionaron a varias nominaciones dentro de la selección de cortos de Kimuak del Festival de San Sebastián, a partir de ahí fue por festivales de todo el mundo y ha obtenido premios, visibilidad y repercusión».

Aún así le quedaba algo que añadir en su intenso currículum. «Tenía muchas ganas de hacer mi primer largometraje con David, y comenzamos con un experimento». De dicho experimento surge 'La fosa' en la que Carlos interpreta a un asesino en serie y con la que obtuvieron el premio a Mejor Opera Prima en el Festival de Valencia. «Fue una experiencia novedosa para mí. No fue fácil ponerse en la piel de un asesino pero al final resultó enriquecedory muy divertido grabar esas escenas violentas con un personaje tan extremo».

Su siguiente película le da un toque aún más especial a su carrera. 'La noche nos lleva', también de David González Rudiez, se presentó en la sección de Zinemira del Festival de Cine de San Sebastián en 2018. En este film, Carlos da vida a un jugador de baloncesto que con 35 años se retira y tiene que comenzar a vivir con ese vacío existencial que sufren muchos deportistas al finalizar sus carreras. «Poder estar en San Sebastián con nuestra película fue un sueño hecho realidad. Son dos días en torno a ella con actividades de todo tipo, además el día de la presentación se llenó la sala. Fue un premio y un motor para seguir trabajando, pues te motiva y te ilusiona haciéndote ver que vales para lo que estás haciendo».

Pasión por la cultura

Tras todo este repaso por escenarios, salas de cines, festivales y alfombras, volvemos a su día a día. Detrás de este actor, que se está haciendo un hueco en el mundo de la interpretación, encontramos a Carlos Algaba, un quintanense que durante toda su juventud estuvo inmerso en las actividades culturales de la localidad. «Mi pasión por este mundo comenzó con la compañía 'Teatropeyé' que puso en marcha y dirigió Pepa Fortuna, de quien tanto aprendí y a la que recuerdo siempre con mucho cariño. Ahí interpreté varios papeles en obras costumbristas como 'Bodas de Sangre', 'Puebla de las mujeres' o 'Ganas de reñir'. Yo contaba apenas con 17 años y en ese momento, por la emoción que me suponía subir al escenario, supe que mi vida estaría ligada siempre a la interpretación».

En esa vuelta a sus orígenes hablamos de Quintana, su localidad natal y donde confiesa sentirse encantado cada vez que vuelve. «Me encanta mi pueblo y ahora más que nunca valoro mis raíces, me siento muy extremeño y muy de Quintana. Reconforta mucho el calor y la cercanía de la gente del pueblo, sobre todo cuando llevas tantos años fuera en una ciudad grande. En el pueblo parece todo menos deshumanizado».