Juana Deogracias en el monolito de entrada a Quintana al que ha dado vida como mascota / MARÍA FORTUNA

«Es difícil vivir del arte, pero si es vocacional te compensa el esfuerzo»

Dedicada a las artes y con una amplia trayectoria en diseño gráfico, su mente creativa le ha llevado a editar su primer libro de ilustraciones. Hablamos de Juana Deogracias que cuenta a nuestro periódico todos los entresijos de 'Un granito de Quintana'

María Fortuna
MARÍA FORTUNA

Le avala una amplia trayectoria en formación centrada en el diseño gráfico. Hablamos de Juana Deogracias, una mente inquieta que acaba de editar 'Un granito de Quintana', un libro ilustrado que recoge entre otras, la historia, los edificios y las fiestas populares de la localidad a través de dibujos y que surgió cuando ayudaba a su hija con los deberes.

Con tan solo 16 años dejó su casa y su instituto para trasladarse a Mérida y cursar el Bachillerato de Artístico en la Escuela de Arte. Fue un paso importante y nada fácil, asegura, aunque considera que es la mejor decisión que ha tomado en su vida. «El dejar el pueblo, vivir en otra ciudad y sobre todo ver el ambiente de la escuela me hizo abrir la mente e ir formándome como persona.

Allí todo el mundo se respetaba, se respiraba entusiasmo por el arte, por las ganas de aprender», confiesa. Una vez que acabó, se inscribió en la Diplomatura de Diseño de Interiores donde formó parte de la primera promoción. «La estudié porque me encantaba y también porque pensaba que tenía salidas aunque después comprobé que no tantas. También cursé los estudios superiores en artes pásticas y diseño».

Igualmente, dice que no se arrepiente porque lo hizo por vocación y ha podido ejercer de ello. «Estuve varios años trabajando en un estudio de arquitectura en Don Benito aunque decidí dejarlo para dedicarme a la formación».

Por ello hizo el CAE, actual Master del Profesorado, y comenzó a dar clases en las Escuelas Profesionales. «Mi primer destino fue Cabeza del Buey y después he estado como monitora en varias ocasiones en Quintana impartiendo diseño en escuelas de cantería, jardinería o riesgos laborales, puesto que también hice el master».

Tras varios años en diversas Escuelas Profesionales, en 2020 en Quintana se impartió la primera edición programa colaborativo rural especializado en Diseño Gráfico. «Presentamos el proyecto junto al Ayuntamiento y nos concedieron la subvención. Es una formación diferente y una oportunidad laboral importante en municipios pequeños como el nuestro».

Zonas rurales

Más enfocado a mujeres, resalta que está centrado en la inserción laboral. «Personas que no han tenido opciones de estudiar o trabajar, de ahí la importancia que tiene en zonas rurales porque hay mucha población en esta situación».

Además, explica que esta modalidad cada vez va adquiriendo más relevancia en la sociedad actual. «Todas las empresas hoy en día quieren una imagen corporativa potente que les diferencie del resto y les haga reconocibles en el mercado y ahí es donde cobra importancia el diseño gráfico».

Algo que, sin embargo, advierte no ha sucedido con el diseño de interiores, motivo principal por el que se centró en la formación. «Desde 1997 que terminé la carrera hasta est año hemos visto un avance a nivel tecnológico y audiovisual en materia de programas, pero aún queda dar el paso de cambiar la conciencia social».

Relacionado con este hecho, añade que «vivir del arte es difícil», por eso dice que dedicarte a ello es vocacional y sí así te compensa. «No todo el mundo es consciente de la importancia de las artes plásticas en el desarrollo personal de cada uno». Aún así, reitera, que si volviera a hace 20 años, haría la misma elección.

Primer libro

Su mente creativa y la pasión por lo que hace le han llevado a convertir en realidad un proyecto que surgió como una idea hace 5 años. Hablamos de su libro 'Un granito de Quintana' que ha visto la luz este mes de noviembre. Compuesto por ilustraciones acompañadas de textos explicativos y con función pedagógica, hace un recorrido por la historia de Quintana desde la prehistoria hasta la actualidad, pasando por las efemérides, curiosidades y tradiciones más relevantes de la localidad. «Todo surgió cuando estudiaba con mi hija porque para explicarle cualquier cosa recurría a los dibujos. Un día se me ocurrió la idea de hacerlo en un libro para que todos los niños del pueblo pudieran acceder a él».

Años de trabajo

Eso solo fue el principio porque después han venido años de trabajo. «Le presenté la idea al Ayuntamiento y me apoyó, conseguimos que Diputación de Badajoz lo editase y me puse manos a la obra». Con la mascota del monolito como hilo conductor. «Ella es la que cuenta todo para que resulte ameno y divertido a los niños. Decidí crearla porque me parece un elemento clave del municipio al ser el que nos da la bienvenida en todas las entradas».

Lo demás surgió solo, aunque con muchas horas de dibujo detrás. «Había que decidir qué incluir y qué no, porque todo era imposible y además había que adaptarlo a un público infantil». Pero, aunque el destinatario son los niños, explica que el libro está teniendo gran aceptación entre vecinos de todas las edades. «A los que le he regalado uno me han dicho que les ha gustado mucho por las curiosidades que cuenta».

Curiosidades que también confiesa le fascinaron a ella cuando se hallaba inmersa en la elaboración del mismo. «Una de los acontecimientos que más me llamó la atención fue saber que los Reyes Católicos en el camino de Sevilla a Guadalupe hicieron una parada en Quintana o que hasta 1595 la aldea pertenecía a Campanario hasta que el rey Felipe II compra su derecho de villazgo y se convierte en villa externa».

Además de los hitos históricos, fiestas locales como 'el Jueves de compadre' o 'la Calavera el conqui', recoge expresiones populares y hace un repaso por cada edificio público de Quintana, sea o no de carácter municipal y siga o no en activo entre los que destacan el antiguo costurero, la posada, la casa del pueblo o el silo.

Una vez que concluyó, Diputación ha imprimido un total de 500 ejemplares, los cuales se han repartido en los edificios de La Laguna y de La Carretera del colegio a niños de primaria. Con 'el granito de Quintana' aún recién salido del horno no descarta llevar a cabo más publicaciones porque su cabeza no deja de crear. «Ideas tengo muchas, tiempo para llevarlas a cabo menos, pero es cierto que me haría mucha ilusión poder ilustrar más libros y que mis dibujos queden en el imaginario colectivo de los quintanenses».