María en el campeonato mundial de Serbia con 'Bingo Reventón' / CEDIDA

«Ser mujer nunca me ha supuesto una traba en el mundo de la caza»

Es veterinaria y campeona de España de caza en la modalidad de San Huberto. Dos labores que desempeña con cariño y devoción.

María Fortuna
MARÍA FORTUNA

Hablamos de María Fernández Ortiz, no hay quintanense que no la conozca por el buen trato que da a los animales, y además puede presumir de ser la segunda mujer extremeña en comenzar a competir en caza. Una afición, desde niña, que la ha llevado este año a disputar el campeonato mundial en Serbia tras hacerse con el nacional.

¿Su amor por los animales a cuándo se remonta?

En mi casa ha habido muchos animales y desde pequeña siempre tuve claro que me quería dedicar en la vida a algo relacionado con ellos.

¿En qué momento decidió dedicarse a la veterinaria?

Nunca lo dudé, hasta el año antes de comenzar la universidad hice todo lo posible por estudiar esta carrera. El primer año fue un poco más denso al tratar todo teoría, pero a partir del segundo es una carrera muy llevadera si te gustan los animales porque empiezas con las prácticas muy pronto. Durante tres años iba a clase de 9 a 13.30 y de 4 a 8 tuve prácticas. Es una carrera vocacional porque tienes que empeñarte 100%.

Una vez que terminó la carrera ¿Qué se planteó hacer?

Cuando estaba estudiando nunca pensé en dedicarme a pequeños animales, si no al contrario. Pero una vez que acabé, estuve buscando trabajo durante un año y no encontré nada. Empecé a hacer prácticas en una clínica de Monterrurbio, y su dueño fue una de las personas que me animó a montar mi propia consulta en Quintana.

¿Cómo es su trabajo diario en la consulta?

El primer año fue el más complicado porque eres nueva, tienes que darte a conocer y empezar a crear clientela. La mayoría de consultas son a perros y a algún gato y suelo ir a explotaciones a tratar a ovejas. Por ello, también me desplazo en momentos puntuales a Monterrubio o Castuera para ayudar, por ejemplo, con campañas sanitarias como la de lengua azul.

María en su consulta con Audrey, una de las mascotas a las que trata / M. FORTUNA

¿Qué es lo más gratificante de él?

Sin duda, el ver a un animal correr sano cuando el mes de antes lo has tenido hospitalizado en la consulta, con todo tipo de cuidados y, cuando los pronósticos indicaban lo contrario, lograste salvarle la vida. Solo por esa sensación tan bonita merece la pena este trabajo.

¿Y lo más complicado?

Quizás tratar con animales exóticos como la ardilla, el conejo o el agapornis. Sobre todo porque no nos forman para eso. En los años de carrera se centran en los animales comunes como los perros y los gatos, y cada vez son más personas que tienen como mascota las otras alternativas. Para saber tratarlos bien, hay que formarse posteriormente.

La caza es otra de las aficiones que la define, ¿Cómo comenzó en este mundo?

Es algo que he visto desde pequeña en mi casa. Desde los 10 años iba a cazar con mi padre de morralera, es decir acompañándolo, aunque yo por entonces no podía practicarla, iba observando todo lo que sucedía a mi alrededor. Ahí comenzó mi afición. Con 16 años me saqué el permiso de armas para menores y desde entonces hasta mis 31 no he parado ninguna temporada.

La caza sigue creando controversia en la actualidad ¿Qué le diría a los más críticos con ella?

La caza es necesaria para mantener la estabilidad en cada especie. Es una manera de paliar la sobrepoblación de algunos animales, y además en muchas ocasiones sirve para luchar contra plagas, como las que han existido del conejo en diferentes puntos de España, poniendo en grave peligro las explotaciones de los agricultores. Si hablamos de la caza mayor, todos somos conscientes de que Los ciervos y jabalíes son transmisores de tuberculosis a nuestra cabaña ganadera con el riesgo que conlleva al ser humano, sino se cazaran la sobrepoblación sería un grave problema. También les diría que se educarán en materia de caza para que pudiesen entendernos ya que la que la caza se desarrolla de forma reglada, hay unas normas y unas leyes que cumplir y seguir, no es solo disparar a un animal cualquiera.

Pero los defensores de los animales hablan de la extinción de algunas especies, ¿cómo afecta la caza en este sentido?

En caza tenemos los límites muy bien marcados y sabemos qué especies se pueden cazar y por supuesto cuáles no,con lo cual no todas las especies son cinegeticas sino una minoría de ellas. Las autonomías junto con las federaciones de caza llevan un gran control con cupos y horarios de las especies cazables para mantener el censo de las diferentes especies cinegeticas. Además precisamente esos animales en peligro de extinción están protegidos y hay una normativa de la Junta de Extremadura en la que nos indican cada año las especies que son, y las limitaciones o prohibición para cazarlos, con lo cual las acciones de caza nunca llegarían a ese punto de extinción.

¿Qué supone la caza para una región como Extremadura?

Es un aporte económico enorme. En cifras,según un estudio de la fundación Artemisan, son más de seis millones de euros lo que movió en 2018 el mundo de la cinegética en nuestro país y una gran parte en nuestra comunidad puesto que es una de las que más actividad tiene. Favorece al sector del turismo, porque cada vez más vienen a cazar desde Italia, Portugal, Francia o incluso Rusia, por lo que pernoctan, además de consumir alimentos o gasoil. Hay muchos ámbitos y profesiones que viven de la caza; por ejemplo los gestores cinegéticos, trabajadores de las granjas, los guardas de coto, y así un largo etcétera. Prohibir la caza supondría un detrimento para nuestro desarrollo económico.

¿Cuándo comenzó a competir?

Desde 2015, empecé en la modalidad de caza menor con perro animada por mi hermano Calixto porque yo al principio no quería y después entras en ese mundo, conoces a muchas mujeres como tú y empieza a gustarte. Y en la modalidad de San Huberto en 2017 también animada por José Manuel Mora, propietario de 'Bingo de Reventón' perro con el que compito.

¿Cuáles son las diferencias entre caza menor con perro y San Huberto?

En caza menor tienes 5 horas con tu perro para conseguir abatir el máximo número de piezas cinegéticas posibles. Cada especie tiene una puntuación diferente y gana quien más piezas consiga abatir con el mayor número de puntuación. En el caso de San Huberto es una modalidad en la que un juez valora el espíritu deportivo del cazador, las cualidades naturales y el adiestramiento del perro. La prueba se desarrolla durante 20 minutos, tienes que encontrar las piezas y el perro debe respetar vuelo, tiro y cobrar a la orden del cazador, con lo cual a diferencia de caza menor, tiene que tener bastante adiestramiento y entrenamiento previo.

Como mujer, dentro de un mundo de tradición masculina ¿se ha sentido alguna vez discriminada?

Nunca, al contrario, ser mujer nunca me ha supuesto una traba en el mundo de la caza. Durante estos años, al menos en mi entorno, he podido observar que detrás de casi la totalidad de mujeres que se dedican a esto, hay un hombre que las ha animado a que empiecen. Por supuesto, no todo el mundo es igual, porque si conozco a una compañera que en un campeonato autonómico no la dejaron participar por ser mujer. Pero si hablo de mi, nunca me he sentido discriminada por ningún hombre, ni sociedad, ni organismo público. Hace cuatro años ver a una mujer cazando creaba extrañeza, hoy está muy normalizado.

En estos años han conseguidos pódiums notables ¿Con cuáles se queda?

En 2017 quedé campeona de Extremadura en caza menor y tercera en el de España. A partir de ahí comencé a competir también en San Huberto donde este año he quedado subcampeona de Extremadura y campeona de España en Huesca. Eso me permitió competir en el mundial que se celebró el pasado 24 de octubre en Serbia. Fui la única mujer española en participar.

¿Qué tal fue la experiencia en el campeonato del mundo?

Me pareció increíble y muy enriquecedora, porque te permite conocer a gente de todo el mundo, ver cómo lo hacen, además se cazan otras especies diferentes en otros terrenos distintos a los de España. Allí se hace a campo corrido, es decir, que hasta que no termina el terreno de una de las participantes no comienza el de la siguiente, que puede tener suerte o no de encontrar pieza, por lo que es más complicado. Finalmente, quedé cuarta clasificada en la modalidad de San Huberto pero fue inolvidable.

¿Cómo se presentan los próximos meses?

Seguir como hasta ahora. Compitiendo en estas dos modalidades ya tengo suficiente porque no dispongo de más tiempo. De octubre a enero participo en el provincial, el autonómico y el nacional de caza menor, y en febrero, marzo y abril la clasificatoria autonómica para el campeonato de España de San Huberto. Entre las dos estoy todo el año entrenando y tengo que compaginarlo con mi trabajo como veterinaria. Por el momento quiero continuar así y, si se puede, por pedir, revalidar el título de campeona de España aunque es difícil porque hay un gran nivel con lo cual es dificilísimo ganar dos años consecutivos. Hay una gran competitividad entre las mujeres y cuesta mucho mantenerse arriba.