Afición compartida. Silvestre, junto a sus hijos Pascual y Paco, muestra algunas de las camisetas de su colección. / MARÍA FORTUNA

Un 'hobby' de más de 12.000 euros

El fútbol es su pasión. Este quintanense de 48 años tiene en su haber más de 300 camisetas y 10.000 fotografías

María Fortuna
MARÍA FORTUNA

Decenas de cajas transparentes guardan el mayor tesoro de Silvestre Horrillo. Este quintanense de 48 años tiene en su haber más de 300 camisetas de fútbol. De todas ellas destaca las del Real Madrid, aunque pese a ser equipo de referencia, no fue merengue la primera que consiguió. «En mi viaje de octavo a Benidorm compré una del Milán en un puesto de la calle. Siempre me ha gustado el fútbol y al verla no dudé en llevármela». Ese momento marcó un antes y un después en su vida puesto que con ella comenzó a gestarse su valiosa colección. «Por entonces no había tiendas oficiales de los equipos y era difícil conseguir las camisetas. En torno al año 1988 la revista Don Balón te daba la opción de cartearte con personas de toda España y ahí empecé a hacerme con las camisetas del Real Madrid a cambio de otras de distintos equipos que compraba en Ciudad Real cuando iba de vacaciones». A través de esa revista y de los amigos por correspondencia consiguió las más difíciles, aquellas de las ligas de los años 80 que ahora en el mercado del coleccionismo rondan los 800 euros.

En 1992 compró la primera camiseta del equipo madridista cuando el patrocinador era Otaysa y en 1994, cuando Kelme llegó al club, visitó la recién estrenada tienda oficial para comprar la primigenia de esta marca. «Antes solo había una especie de caseta en uno de los laterales del estadio Santiago Bernabeu».

Desde entonces, cada año se hace con la suya, aunque afirma que la evolución durante las últimas tres décadas ha sido notable, sobre todo en el precio. «La de 1994 me costó 1.900 pesetas, que son unos 11 euros, y la de la última temporada ascendía a 110 euros». Por ello –asevera– suele esperar a que finalice la liga para comprarlas porque bajan.

«Algunos como Borja Mayoral ya me conocen porque les he pedido fotos hasta en diez ocasiones a lo largo de varios años»

Solo en camisetas el valor de su colección supera los 12.000 euros, pero dice que nunca se ha planteado venderla y, es más, espera que sus dos hijos, Pascual y Paco, con 13 y 11 años respectivamente, hereden de él esta afición y continúen con la colección.

Más de 10.000 fotos

Además de las camisetas, Silver, como lo conocen en el pueblo, tiene especial interés por las fotos con jugadores de fútbol. «Una cosa te lleva a la otra y después de empezar a coleccionar las camisetas llegó un momento que mi ilusión se basó en que el jugador la firmara y hacerme una foto con él». Un hobby que le ha hecho recorrer miles kilómetros a lo largo de todo el país y hacer muchas horas de espera que, según cuenta, merecen la pena por conseguir su objetivo. «Una de las fotos que más ilusión me hizo es la que tengo con Cristiano Ronaldo. Fui a Lisboa, al hotel en el que estaba concentrada la selección portuguesa y, tras esperar durante horas bajó y lo logré». Ronaldo no es el único, ya que en la actualidad cuenta con más de 10.000 fotos con jugadores de distintos países, equipos y categorías. «Algunos como Borja Mayoral ya me conocen porque les he pedido fotos hasta en 10 ocasiones a lo largo de los años».

«Mucha gente busca que le firmen las camisetas para venderlas y sacarles rentabilidad y eso nos perjudica a los que lo hacemos por afición»

Aun así, afirma que cada vez es más difícil acceder a ellos. «Hace quince años ibas a los hoteles o los lugares donde estaban concentrados y te acercabas sin problema, pero desde que España ganó el mundial la gente se volcó más con los jugadores y se convirtieron en inaccesibles, sobre todo equipos como el Real Madrid o el Barcelona». Otro factor que ha influido –asegura– ha sido el 'negocio' que ha surgido de ello. «Mucha gente busca que le firmen las camisetas para venderlas y sacarles rentabilidad y eso nos perjudica a los que únicamente lo hacemos por afición».

Junto a las camisetas y las fotos, también se ha hecho con los balones, bufandas y banderines de todas las finales de Champions que ha jugado el Real Madrid. Todo esto conforma una colección que debido a la extensión no puede tener expuesta, sino guardada. «Lo tengo en cajas en casa de mis padres, mi mujer respeta mi hobby pero no lo comparte y entiendo que no habría espacio suficiente en una casa normal para tener colgadas ni siquiera una décima parte de las camisetas».

Con la vista puesta ya en el inicio de la temporada de fútbol, espera con ilusión ir marcando las fechas en el calendario para así seguir sumando firmas, fotos y camisetas.