Los operarios trabajan sobre el terreno / MARÍA FORTUNA

Las obras del nuevo colegio, que comenzaron en el mes de julio, van tomando forma

Se han llevado a cabo los movimientos de tierra y en breve se comenzará con la cimentación

María Fortuna
MARÍA FORTUNA

Las obras del colegio de Quintana comenzaron el pasado 1 de julio. Esta fecha quedará marcada para siempre en el imaginario colectivo de la localidad puesto que la construcción de este centro era la petición más importante de la comunidad educativa quintanense y el resto de vecinos desde hacía más de una década.

Debido a ello, la noticia fue recibida con mucha alegría ya que supondrá la unificación de todos los cursos de Educación Infantil y Primaria que en la actualidad están divididos en tres edificios. Una vez que se anunció el inicio de las actuaciones, se valló todo el perímetro para acotar la zona en la que se está construyendo y también se realizaron trabajos topográficos. Transcurridos unos días llegaron las primeras excavadoras que desde entonces se encuentran actuando sobre el terreno.

Hasta el momento se han realizado movimientos de tierra para el replanteo y en breve comenzará la ejecución de la cimentación y estructura del edificio, tarea que ocupará los próximos meses.

Este dispondrá de 3.776 metros cuadrados construidos, en una parcela de 10.842 metros cuadrados que está ubicada en la carretera EX 346. «Por el momento, los plazos se están cumpliendo, aunque todavía es pronto puesto que, aunque se valló en julio, no fue hasta agosto cuando se comenzó a trabajar sobre el terreno», explica la concejal de Urbanismo, Maribel Sánchez. El plazo de ejecución de las obras es de 18 meses por lo que el colegio debería estar terminado en enero de 2023.

Inversión de 3,3 millones

La Junta de Extremadura tiene previsto invertir más de 3,3 millones de euros en su construcción, cofinanciados en un 80 por ciento al Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) de la UE. El nuevo colegio tendrá arquitectura bioclimática, plasmada en varios conceptos de su diseño, como los sistemas de lamas y de celosías de sus fachadas que lo protegerán frente a los cambios térmicos y a la exposición solar directa.