Antonio Nogales junto con los seis feligreses que ayudaron al montaje del Portal de Belén / CEDIDA

El Portal de Belén de la Iglesia se adapta a los nuevos tiempos sin perder su esencia tradicional

La crisis sanitaria ha obligado a cambiar su localización tradicional de la última zona de los bancos por el lateral derecho del altar

María Fortuna
MARÍA FORTUNA

Es difícil imaginar la Navidad sin Portal de Belén y si hay que hablar de uno especial, sin duda es el de la Iglesia Nuestra Señora de los Milagros. Desde hace décadas, atrae las miradas de todos los fieles que pasan por el templo y es reclamos para otros muchos que se acercan allí solo para visitarlo.

Durante muchos años el encargado principal de su montaje fue Domingo Beira, que también ostentó el cargo de Hermano Mayor de la Cofradía Hermanos de Jesús Nazareno. Tras tras su repentido fallecimiento, el Belén lo realiza el párroco, Antonio Nogales, junto con la colaboración de distintos feligreses cada año.

Este cuenta con un gran número de piezas que incluyen desde el tradicional pesebre con el Nacimiento hasta pastores, pasando por leñadores, labradores, pastores, el ángel anunciador y por supuesto los tres Reyes Magos.

Una de las escenas del Belén / MARÍA FORTUNA

Tradicionalmente como recordarán los vecinos de la localidad, este se montaba en la parte de atrás del templo, debajo del coro, o en la capilla del Cristo de la Misericordia. Sin embargo, con la llegada de la crisis sanitaria se decidió desde el año pasado colocarlo en la parte inferior derecha del altar. «Se ha cambiado con la intención de que las personsa que quieran visitarlo no tengan que moverse mucho por el templo y también porque había que quitar dos bancos y como los aforos están limitados no quisimos prescindir de más espacio. Así está a la vista de todos y resulta mucho más cómodo, por lo que creemos que se a la gente le gusta, este ya será su lugar definitivo cada Navidad», explica el párroco, Antonio Nogales.

Dos niños visitan el Belén / MARÍA FORTUNA

El cambio de sitio también ha hecho que se reduzcan sus dismensiones puesto que la nueva localización es más pequeña. «Hay menos parte de pueblo y menor número de casas, pero por lo demás está todo igual. El año pasado no hubo cascada de agua y este ya sí, nos estamos adaptando poco a poco al nuevo sitio e iremos cambiando e incluyendo cosas nueva cada vez», apostilla.

Este se inauguró el Día de la Inmaculada y desde entonces decenas de niños y mayores han pasado a verlo.