Una vida truncada por el virus

Tras la triste noticia de la pérdida de una vecina de la localidad el pasado 8 de septiembre, todo el pueblo se ha volcado con la familia mostrándoles infinidad de mensajes de apoyo. Unas muestras de cariño que agradecen de corazón en un momento en el que no existen para ellos las palabras de consuelo

María Fortuna
MARÍA FORTUNA

Llevamos hablando de cifras desde que comenzó la pandemia. Sumas y sumas de números que van apareciendo. Estadísticas aparentemente frías, que esconden detrás miles de historias y vidas que se han visto truncadas por la Covid-19.

Por desgracia, en Quintana también hay una vida y una historia truncada. El 8 de septiembre el SES anunció el fallecimiento de una mujer de 76 años, pero aquí en nuestra localidad, esos datos se tradujeron en la pérdida de una vecina muy querida y conocida que lamentablemente no había podido superar la enfermedad. La peor noticia que podía llegar y que hizo que el pueblo entero se tiñera de luto.

En esta lucha de gigantes, este virus ha deshumanizado a la sociedad prohibiendo los abrazos, los besos y el contacto, y mucho peor, ha arrebatado cruelmente la vida de millones de personas como la de nuestra vecina Ana.

Con suerte, la situación podrá mejorar y el virus perderá fuerza pero, aquí en Quintana, nada será lo mismo porque siempre recordaremos tristemente que ella, sin ser su momento, se ha quedado en el camino.

Perder a alguien en estas circunstancias supone un dolor añadido porque hay que decir adiós sin despedidas. Es dificilísimo para una familia vivir esos últimos momentos sin poder acompañar a su ser querido, ni recibir el calor de sus allegados.

Personas que han sido madres, esposas, hijas y hermanas, como Ana, cuya imagen quedará quedará grabada en la retina de todos los quintanenses.

Su familia, con un sentimiento de dolor y pérdida inconsolable, ha expresado a nuestro periódico su deseo de agradecer públicamente las muestras de cariño recibidas por los vecinos del municipio.

Todo el pueblo está con ellos y, aunque las palabras ahora no sean consuelo, el recuerdo de ella quedará para siempre en la memoria colectiva de Quintana.